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Lecciones De Gratuidad Desde El Paso El León
29 Jul

Lecciones De Gratuidad Desde El Paso El León

Publicado por Corporación Desafío - 2021

En la comuna de Cochamó, arriba en la montaña en la frontera con Argentina, está el sector del Paso El León. Es un paso fronterizo que usaban los arrieros para mover animales de un país al otro. Hoy hay una comisaría ahí, una pequeña escuela y unas 30 familias que habitan el lugar. Desde Chile, solo puedes llegar al León caminando unos 3 días por senderos que tienen más de mil años y ocupaban antiguamente los Tehuelches.

En Marzo anduve caminando por esos lados y en uno de los refugios donde dormí conocí a Alfonso Montero, un arriero nacido y criado en el León. Me invitó a acercarme al fuego y a matear un rato, a lo que por supuesto accedí. Conversamos un buen rato y le comenté la ruta que estaba haciendo. Cuando lo hice me miró con un poco de preocupación y dijo: “La subida del León por la montaña es peligrosa porque el sendero ahí no está bien demarcado y si uno se pierde llega a unos barrancos. Varios se han perdido ahí. Así que cuando lleguemos allá en un par de días más yo le voy a indicar bien el camino para que no se pierda.” Yo le di las gracias.

Unos días después, antes de hacer la subido pasé por su casa y nuevamente mateamos un rato. Me dijo “sabe qué? Me preocupa que no se pierda así que lo voy a acompañar mejor.” Agarró su caballo y se subió con mi mochila, que pesaba unos 20 kilos. Fue maravilloso porque pude caminar muy ligero a su lado, y menos mal porque la pendiente era difícil y con tanto peso me hubiese demorado bastante. Tardamos unas 4 horas en hacer la subida. Cuando íbamos llegando a donde él me dejaría le ofrecí, con un poco de temor, pagarle por su ayuda. Digo temor porque tampoco quería ofenderlo monetizando la relación que estábamos construyendo. No aceptó.

Mientras avanzábamos conversábamos y él me preguntaba por la vida en Santiago, por el estallido social, la pandemia, la delincuencia. En especial le causaba curiosidad si de verdad existían los portonazos. “¡Que terrible!” me dijo. “¿No encuentra usted que la gente está cada día más mala?”. Pensé un rato y le respondí “Hoy una persona que no me conoce en lo absoluto me dedicó prácticamente todo el día para asegurarse que yo no me perdiera ni tomara el sendero equivocado. Y lo hizo sin esperar nada a cambio. Solo por bondad” Lo miré y dije “Desde donde yo estoy parado hoy veo que la gente está más buena”.

 

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